En el año de 2001 la Organización Mundial de la Salud definió la alimentación complementaria como todo aquel alimento líquido o sólido diferente a la leche materna que se introduce en la dieta del niño, incluyendo las fórmulas lácteas infantiles.
¿POR QUÉ INICIAR LA ALIMENTACIÓN COMPLEMENTARIA?
Las necesidades y requerimientos nutricionales cambian proporcionalmente de acuerdo al crecimiento del niño. De manera característica, a partir del sexto mes de vida el bebé necesita un mayor aporte energético y de algunos nutrimentos específicos, tales como: hierro, zinc, selenio, calcio y las vitaminas A y D. La leche materna exclusiva es insuficiente para cubrir estos requerimientos en el lactante sano, los cuales se deben aportar a través de la alimentación complementaria.
¿CUÁNDO INICIAR LA ALIMENTACIÓN COMPLEMENTARIA?
Para iniciar la alimentación complementaria se deben tener en cuenta múltiples factores involucrados en el éxito de su buena implementación, tales como: la edad, la capacidad del niño para la digestión y absorción de los diferentes micro y macronutrientes presentes en la dieta, las habilidades sociales y motoras adquiridas, el medio socioeconómico en el que se encuentra y la incapacidad de la leche materna de asegurar su aporte energético adecuado de nutrimentos que garanticen el crecimiento y desarrollo adecuado del lactante.
Cuadros, CA, et al. "Actualidades en Alimentación Complementaria". Acta pediatr. México 2017; 38 (3): 182-201
Desarrollo Neurológico: Entre los siete y ocho meses se deben ir modificando gradualmente la consistencia de los alimentos, pasando de blandos a picados y trozos sólidos. A esta edad , el niño habitualmente a adquirido la erupción de las primeras cuatro piezas dentarias, ha mejorado la actividad rítmica de masticación, la fuerza y a eficacia con la que la mandíbula presiona y tritura los alimentos y deglute coordinadamente los alimentos sólidos triturados.
Desarrollo Gastrointestinal: La maduración está íntimamente relacionada con la capacidad de introducir nuevos alimentos a la dieta. Alrededor de los cuatro meses de vida, el tracto gastrointestinal ya ha desarrollado los mecanismos funcionales, que le permiten metabolizar alimentos diferentes a la leche materna.
Función Renal: La importancia del estado de maduración renal radica en la capacidad que tendrá el lactante para depurar la cantidad de solutos presentes en los nuevos líquidos y alimentos introducidos en su dieta.
¿QUÉ IMPACTO TIENE UN DESTETE SÚBITO?
Las recomendaciones de la Sociedad Europea de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición Pediátrica del 2008, señalan que el inicio de la alimentación complementaria no debe ser ni antes de las 17 semanas ni después de las 26 semanas de vida. Entre algunas de las complicaciones que pueden presentarse en un paciente con introducción temprana (antes de los 4 meses) podemos encontrar: daño renal por sobrecarga de solutos, inmadurez inmunológica, riesgo de enfermedades crónico degenerativas y además riesgo de alergia alimentaria.
BIBLIOGRAFÍA
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